miércoles, 29 de febrero de 2012

LA ROSA MUSICAL





Yo pude haber escrito algo mejor,
y tú pudiste ser critica constructor.
Por más que trate de tener rima,
jamás pude llegar a la cima.

No obstante la fama nunca me importó,
siempre preferí tener swing y sabor.
Las cosas se van acercando lentamente;
la distancia existe solo en nuestras mentes.
Si te despegas un poco verás mejor;
si sonríes con ganas sentirás Amor.
Una palabra sobre otra suele ser oración;
a una canción absurda se le llama ilusión.

Que gano yo con mentirle
al tipo que esta frente al espejo?
Como puedo decirle
que soy perfecto y sin complejos?
A veces pienso
que si siempre creyera
nunca tendría que actuar;
y en un lienzo bien podría confiar.

Yo pude haber escrito algo mejor
y tú pudiste ser mi inquisidor.
Por más que trate de lograr prosa;
jamás pude musicar una rosa.



                                    El Aprendiz

jueves, 23 de febrero de 2012

DESCARGA EN DO +

Ni en Si, ni en Sol
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Yo ya no tengo pretexto,
ya yo no tengo pasado;
no me salgo de contexto
para explicar lo olvidado.

Me conformo con lo que tengo,
y con lo que voy ganando.
Si me dejan me entretengo
aún cuando voy trabajando.

No persigo ideologías,
ni lides politiqueras.
Mi única filosofía
es vivir a mi manera.

Siempre actuó para vivir,
a veces vivo para actuar.
Lloro cuando debo reír,
y río cuando me toca llorar.

Ni en Sí, ni en Sol
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Ya no soy el mismo chico
que jugaba a la pelota,
la experiencia de estar vivo
me cambió en otra persona.

Deje de leer los periódicos,
y de ver televisión.
Solo compro a precio módico
un poco de Educación.

Los que quieran ahora mismo
ver rodando mi cabeza;
tendrán que tragar cinismo
y tomarse una cerveza.

Si alguna vez me ves caído,
algo falto de destreza.
No creas que estoy vencido,
tengo Fé en mi propia fuerza.

Ni en Si, ni en Sol
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                            El Aprendiz

lunes, 20 de febrero de 2012

MANUSCRITO

En esta vida no hay nada
que ocurra por el azar.
Todo tiene un orden,
un momento, un lugar.

Hoy salí
a ver un poco las estrellas.
La verdad no sé,
que sería de mi sin ellas.

Ellas son la inmensidad!
Me envían a ese lugar
donde la gente no me toca,
tampoco su maldad.

Viniste con la manana!
Con la luz del primer día!
Son tus manos la calma,
y tu palabra es poesía.

En esta vida no hay nada
como salir a ver las estrellas;
ellas son la inmensidad
que alumbran felicidad.


                  El Aprendiz

miércoles, 15 de febrero de 2012

EL VERDADERO AMAR (Capitulo I)

UNA MUJER TENDIDA EN EL CALLEJÓN



No fue una bala, sino dos. Sin embargo, la segunda, al momento de los disparos no la sintió. El proyectil de esa primera que se le incrusto en la espalda, entro fría y lenta; como impregnándose en lo más hondo de su miedo. Sintió una mezcla rara de alivio y desesperación. Escucho voces que poco a poco iban alejándose, y vio una especie de luz de color indefinido que le despertaba mucha curiosidad, y que al correr los segundos se tornaba mas intensa.

Iba a morir. Lo sabía. Muchas veces se había preguntado el cuando y el donde de su momento final; y ahora que acababa de caer de rodillas en el suelo, apenas tenia tiempo para pensar en eso. Cuando su cuerpo hubo de quedar de forma horizontal, comenzó a estar consciente del dolor. Un dolor penetrante como el de una potente mordida, que iba avanzando y ganando terreno en su torso. A duras penas consiguió volverse boca arriba, y fue ahí cuando pudo divisar el cañón del arma que le había perforado la ilusión de redimirse. Era una Sig-Sauer P220; la conocía y hasta sabía de su alcance y su efectividad en distancias cortas. Llego a tener una de esas en sus manos la noche antes del supermercado, durante el ensayo. Noche aquella de la cual no quería siquiera remotamente acordarse.

- Vamonos! Vamonos! que los perros no tardan en aparecerse aquí!!

Alcanzo a escuchar a lo lejos. No estaba asustada. Reparaba en lo iluminado que se veía ahora el callejón del aguantadero, cuando tan solo segundos atrás estaba oscuro y denso. Sintió un llanto de pena a su diestra y tuvo deseos de hablar, pero no le salió la voz. Fue entonces cuando empezó a sentir la molestia del segundo impacto en su cuerpo y noto que la visión se le hacía algo borrosa y confusa; no así la luz esa que cada vez se hacía más intensa y abrazadora.Tuvo la sensación de estar en otro lado. De haber retrocedido en el tiempo, hacia el pasado.
-Estoy so
ñando-  Pensó. Pero casi al instante abandono esa idea,  y tomo conciencia de que no era un sueño en el que se encontraba, sino que estaba ante una serie de imágenes cronológicas que se presentaban en su cabeza a rápida velocidad.

Se vio tomada de la mano de la abuela caminando con destino hacia las clases de ballet; cuando veía su natal ciudad de Bernal a la distancia de unas escasas pulgadas del piso. Su mayor miedo era Virgilio; el perro callejero que siempre se aparecía cuando ellas tomaban la calle Roque Sáenz Peña en dirección al instituto. Volvió a sentir aquellos momentos, en que al verse más vulnerable y expuesta a los acosos de este animal mamífero y cuadrúpedo, surgía de repente la enorme mano tosca de la vieja, que la salvaba cual intrépido superheroe de las amenazas del peligroso villano. A su subconsciente volvió a llegar la primera desilusión de su vida; esa que vivió en la estación del ferrocarril cuando sus ojos vieron a Tomás, su primer amor infantil, jugando alegremente con otra nena que lo tocaba, y a quien él le hacia volteretas para provocar su admiración. Cuanto la marcó aquella sabatina tarde gris! En que ella (esta vez tomada de la mano de su madre) volvía de visitar a su padre en la cárcel de Devoto, y al detenerse el tren en la estación Félix Bernal, pudo contemplar esa triste escena que la hizo llegar a casa y encerrarse en su habitación a llorar; presa total del primer sentimiento de celos que recuerde.  La imagen en su cabeza cambio de un tirón, y de manera fugaz la envió a revivir la nefasta noche en que fue violada por el tío Manuel en una celebración de fin de año cuando él, -aprovechando que todos en la casa dormían- penetro en su habitación borracho y maloliente. Aquella vez estaba profundamente dormida pensando en Tomás, cuando sintió una mano que le tapaba la boca, y la imposibilitaba emitir ruido alguno. 

- Policía! No se muevan...Policía!!

Se escucho retumbar en aquel sucio callejón; el mismo en que la mujer tendida en el suelo tiempo atrás se había amanecido tantas veces, y donde se encontraba preciso ahora jugandose la vida con dos balas clavadas en la espalda. Mientras en su interior, continuaba la proyección de una serie de imágenes sobre sucesos de su pasado que creía olvidados.

- Tú quieta ahí!...Tú aléjate lentamente con las manos en alto!

De un vehículo se habían desmontado dos individuos bien uniformados. Uno de ellos de baja estatura, bigote tupido, canoso, algo calvo y de pronunciado abdomen; que por la agilidad en el procedimiento y la seguridad en el tono de voz, denotaba vasta experiencia en el oficio. El otro, algo torpe, delgado, más alto, mucho más joven y bien parecido, se mantuvo un par de pasos detrás de su colega cubriéndole la espalda. Ambos se fueron abriendo paso lentamente ante el tenebroso aspecto de aquel lugar. El oficial regordete, con la mano derecha sosteniendo un arma grisácea que sobresalía frente a su diminuta extremidad, y el dedo indice bien colocado en el gatillo, como quien tiene intención de halarlo, iba impartiendo ordenes y gesticulando con la mano que le quedaba libre, advirtiendo con mucha vehemencia, que él tenía ahora el control de la situación en aquella calle sin salida. Fue entonces cuando diviso el cuerpo de una mujer acostada, que si bien estaba sobre manchas que le parecieron sangre, la noto sumamente tranquila y hasta en actitud de meditación. Giro medianamente la cabeza a su derecha, y mirando de reojo a su compañero balbuceo:

- Hay una mujer herida...Pide refuerzos de inmediato! 

Con la rapidez del que acata la orden militar de un superior, el joven oficial dio la vuelta, y se dirigió presuroso hacia el vehículo que había quedado estacionado en la entrada del callejón con las dos puertas delanteras abiertas. Una vez dentro procedió a comunicarse con la estación de la zona, para reportar la ubicación exacta en que se encontraban y solicitar una ambulancia y más ayuda. Mientras; en el aguantadero, un ya imperativo sargento, hacía una pregunta tras otra, tratando de atar cabos y de inferir los sucesos que los habían llevado hasta allí; hasta aquel tenebroso lugar.

- Ya vienen! Ya vienen! Hice lo que usted me pidió!!

La voz del joven discípulo se dejo escuchar fuerte y entusiasta, en contraste con el ambiente silente y tenue del callejón. El veterano oficial sin dejar de clavar la mirada en la escena del hecho, dejo caer muy despacio la cabeza como quien asiente. Fue entonces que el novato policía alcanzó a ver todo el panorama en aquel suburbio de bajo mundo; y como el que no puede contener los excesos; transformó el pensamiento en palabra y exclamó:

- Y esta quien es?

-Cállate!...Aquí las preguntas las hago yo!!-  ripostó rápidamente el sargento barrigón.

En el suelo, la mujer seguía siendo testigo de imágenes mentales, en que veía recuerdos y situaciones dolorosas de su pasado. Proseguía reviviendo los frustrantes momentos de su violación. El trance en el que estaba la detuvo unos minutos en aquel día tan desagradable para su existencia. Recordó su decisión de no contarle a nadie que aquella noche, el tío Manuel la manoseo a su antojo. En aquel momento, estaba segura de que nadie le creería que este callado hombre, que cada 31 de diciembre viajaba desde Río de la Plata hasta Bernal para celebrar y compartir con la familia, fuera el mismo que sujetando con una mano rudamente su boca para que no pudiera pedir auxilio, se valió de dos dedos de la otra, para penetrar con osada impunidad su inocente sexo de chiquilla. Que posibilidades tenía en aquel momento? De seguro que todos la acusarían de mentirosa. Su propia madre sería incapaz siquiera de pensar que su hermano le haría tal salvajada a su hija, o sea, a su propia sobrina. Solo confiaba en su padre; pero este estaba preso justamente por defender el honor de la familia en un duelo. La mujer dentro de su propio trance, recordó que nunca le contó lo sucedido aquella noche a su recluso padre, porque este era perfectamente capaz de cumplir condena soló para salir a buscar al hermano de su esposa y vengar el honor de su hija. En más de una ocasión le había escuchado decir, en las visitas que ella y su madre le hacían los sábados en la cárcel de Devoto, que en un verdadero duelo se vence o se muere, y que si tuviera que volver a defender la dignidad de su familia a cambio de su cautiverio, él tenia un par de cojones, y estaba preparado para podrirse entre las rejas. Aquella chiquilla de largas trenzas que apenas podía leer, entendió la aseveración de su padre en aquel momento; y esta mujer, que ahora yacía en un sucio callejón pestilente, lo comprendió y lo valoro aún mucho más.

-Son ellos! Por ahí vienen los refuerzos!!- gritó el espigado oficial con inusitada alegría.

Ahora agachado en el aguantadero y dirigiendo la mirada por varias partes del suelo, el sargento husmeaba con los ojos alguna pista sobre lo ocurrido, que pudiera haber pasado desapercibido. Pensó que perdía la paciencia con aquel muchacho que le habían asignado como compañero en la comisaría para que lo entrenara y le transmitiera su experiencia de oficial eficiente y valeroso. Tomo una bocanada de aire, y recordó que estaba cada vez más cerca su jubilación. La mañana de ese día, luego de desayunar y antes de hacerse por segunda vez el nudo de la corbata de su uniforme; calculó que solo le restaban cuatro meses y trece días para   su anhelado retiro como agente policial. Ese maldito oficio que no había hecho más que arrebatarle su juventud, sus energías y hasta su mujer. Si; porque si no hubiera sido por la cantidad de tiempo que le empleó  a esta labor de mierda, Gricel no lo hubiese engañado. Fueron tantos los entrenamientos en Estados Unidos, tantas horas entregadas en cuerpo y alma a perseguir a los que delinquen, y tantos los reproches de ella, por el poco tiempo que le dedicaba a su matrimonio, que un buen día en que se encontraba fuera del país, decidió darle una sorpresa a su amada, y adelantar desde Santiago de Chile su vuelo sin avisar. Quería darle una sorpresa a Gricel, y cuando llegó a su casa, el sorprendido fue él. Por fortuna acababa de recibir un adiestramiento sobre como manejarse en momentos de crisis y no reaccionar a la ligera empuñando su arma de reglamento. Esa capacitación le fue de mucha ayuda en ese momento, pero no  logró apartarle jamás esa dolorosa imagen de ver cuatro pies íntimamente entrelazados sobre su propia cama. 

- Llegaron los refuerzos sargento! - volvió a gritar el novel oficial.

El canoso agente trato de ponerse en pie con rapidez, pero ni las pantorrillas, ni su destreza eran las mismas. Tras un intento fallido de incorporarse por si mismo, tuvo que recurrir a su compañero quien le tendió una mano. Una vez parado, hizo un enérgico ademán hacia los colegas que recién llegaban para que se aproximaran al lugar de los hechos.

- Diles que traigan una camilla de inmediato!- Le ordenó a su subalterno

Mientras en el suelo, continuaban las fugaces proyecciones en la cabeza de la mujer. Donde esta, lo mismo veía el árbol bajo cuya sombra solía leer, que la incómoda y a la vez cómica situación en que no pudo sacarse unos botines de los pies, y fue llorando hacia la abuela, quien explotó en una sonora carcajada ante el dilema de su nieta. Repasó en su mente el singular rostro de su maestra de danza, así como el peculiar sombrero de paja de Camilo, el bohemio diletante que se estacionaba en el parque de Bernal los domingos, para arengar sobre el tema filosófico que él creía de interés tanto para los habitúes, como para los ocasionales turistas que simplemente se sentaban en los bancos para descansar un rato y proseguir su ruta.
Estaba viviendo los últimos instantes de su vida? Así debía de ser su final? Valía la pena tanto sacrificio? En medio de tantas imágenes sobre sucesos pasados de su vida, la mujer tendida en el suelo se hacía estas preguntas sin tener respuestas; sin embargo, lo que sí sabia; de lo que estaba completamente segura es que la razón que la había llevado hasta allí; el motivo por el cual se jugaba la vida en aquel callejón del aguantadero definitivamente si valía la pena.

Y así se creó la noticia de la noche. Cuando el personal encargado de preservar y mantener el orden público hubo iniciado su parafernalia protocolar, comenzaron a correr los rumores de un posible asesinato. Los agentes cercaron el lugar con una franja amarilla, los de la ambulancia habilitaron una camilla, y un medico inicio las labores de auxilio de la presunta victima. Poco a poco la cuadra comenzó a llenarse de curiosos y de vecinos que fueron testigos auditivos de lo ocurrido; y así lo que parecía ser una noche más bajo la luna de Avellaneda se convirtió en una vorágine barrial. La gente llegaban por decenas, y al cabo de unos minutos había un centenar arremolinados en aquel lugar. Cuando el sargento por medio de sus indagaciones logró identificar a la mujer y trascendió su nombre entre los curiosos, aumentaron las especulaciones. El noticiero radial dio cuenta de lo ocurrido, y tan solo a la brevedad de una hora desde el preciso instante en que sonaron los disparos, ya todo el pueblo manejaba la información que había acontecido en el aguantadero. 

No faltaron los hábiles. Los astutos; los que no pierden una oportunidad para beneficiar sus bolsillos. Y así, tanto la situación acaecida como la imagen de la mujer fue blanco perfecto que sirvió para todo tipo de comercio. Un reconocido usurero del barrio monto una suerte de banca de apuestas, donde se ponía en juego las posibles causas que generaron el hecho, y para determinar al ganador, se escogía al jugador cuya selección se acercara lo más posible con la más reciente versión policial que se conociera de último minuto. Cual feria artesanal se expuso de todo para la venta pública. Buches de café para poder madrugarse, fotos de la víctima, carteras, zapatos y hasta una pomada para los hombres, hecha por curanderas del pueblo que aseguraban que dicho ungüento de alguna forma contrarrestaba hasta erradicar el germen de la violencia. 

La mujer tendida en el callejón estaba ahora inmóvil y parecía que no respiraba; pero contrario a lo que pensaban los oficiales que atendían el caso, la realidad era que aún no estaba muerta. Desde la comisaría se había mandado a un par de detectives expertos en criminología, y desde el lugar de los hechos se solicitaba a un medico forense que certificara oficialmente la muerte de la presunta victima; era esa la razón por la que el sargento (que aún seguía al mando del caso) no había autorizado mover el cuerpo de la posición y el lugar encontrado. 

-Pero que coño es esto?- Reaccionó airado el robusto sargento al percatarse de la multitud ubicada en las afueras del callejón.

-La noticia se ha regado jefe; hemos estado tratando de controlar la situación, pero cada vez llegan más y mas personas.-  Trató de defender su gestión uno de los cabos encargados de cercar el lugar.

De un odioso tirón, el sargento arrebato de las manos del cabo un enorme megáfono, y sin encomendarse a nada ni nadie, se trepó de forma risible sobre la capota de uno de los cuatro vehículos policiales estacionados. Como por arte de magia, toda la multitud aglomerada que no paraba de moverse y hablar; cuando vio al sargento y su acción se detuvo y guardo silencio centrando toda su atención en lo que tenía que decir este uniformado regordete de poco y canoso pelo.

-Damas y Caballeros! Esto no es una fiesta patronal! Estamos trabajando en la investigación de un posible asesinato. Les pido que por favor desalojen el área y nos permitan cumplir nuestra labor- expandió su voz usando el altoparlante.

 Y terminando de decir esto, y como si no hubiera dicho nada, la multitud hizo caso omiso y continuó en su trajín. Prosiguió de forma alegre y ruidosa el expendio de café, fotos, carteras, zapatos y pomadas contra la violencia. El sargento, preso de la rabia, sintió el deseo de tomar su arma y disparar al aire para amedrentar aquel desobediente gentío. Recordó que había reaccionado de forma parecida en un caso pasado, y que eso le había costado una amonestación de sus superiores, la apertura de un expediente suyo ante la comisión de ética policial, el cumplimiento de unos cursos sobre el manejo psicológico del temperamento, y su separación por dos meses sin disfrute de sueldo del cuerpo castrense; así que de ninguna manera pasaría por la misma situación. Tomo un agitado respiro, miro su reloj, y dijo en voz muy baja como quien se habla a si mismo:

-Cálmate Adolfo! Te restan sólo cuatro meses, doce días y 22 horas para irte a tu casa y no tener que lidiar con todos estos cabrones!.  

Y procedió a bajarse del techo del vehículo, no sin antes ordenar a los cabos apostados en la entrada del callejón, que se mantuvieran alejando a la gente, y de indicarles que estaba terminantemente prohibido el paso de civil alguno sobre la franja amarilla, salvo los dos detectives que había mandado la comisaría, y el medico forense solicitado que debía estar ya en camino.
En el suelo, la mujer seguía completamente inmóvil. La luz de color indefinido se fue volviendo más intensa y radiante. Sentía que aquel halo, la separaba poco a poco de su cuerpo y del lugar donde se encontraba. Quiso hablar pero no sentía la más mínima fuerza para hacerlo. A lo lejos escuchaba voces que la declaraban como muerta, y ante su incapacidad de hablar, o de al menos abrir los ojos, pensó que en efecto tenían razón. De pronto se halló viviendo su propia muerte.

-Señor! Hemos encontrado algo aquí!- Grito con fuerza el espigado oficial.

A escasos metros de donde se encontraba la mujer se habían recuperado casquillos de bala; el sargento tan pronto los alcanzó a ver, ordeno que se guardaran en bolsas plásticas separadas, para enviarlos a investigación y determinar el tipo de arma usada en el hecho. Aquel hallazgo llamo la atención del sargento y de sus subalternos. Se había improvisado allí una especie de reunión, en la que se especulaba sobre el tipo de arma que correspondía con aquellos casquillos. Ya habían pasado dos horas y media desde el momento de los disparos, y la multitud afuera del aguantadero, entre curiosos, vendedores y compradores, se hacía cada vez mayor. Fue entonces cuando apareció el hombre.

-Permiso por favor! Déjenme pasar!!

 Justo detrás de la franja amarilla que impedía el paso de civiles al callejón, se apersono un sujeto de mirada penetrante y de gran personalidad. Habiendo dicho esto, y sin esperar respuesta a su petición, levanto levemente la cinta divisoria, y se adentro hasta el área restringida por los oficiales. Los cabos encargados de proteger el perímetro, y de evitar el paso de cuanto Dios quisiera entrar, a excepción de los que les fueron notificados por el sargento; se miraron unos a otros los rostros, y asumieron que este hombre debía ser sin dudas uno de los esperados para continuar el protocolo policial. Uno de ellos, sin emitir palabra alguna, sino utilizando solo sus manos, le inquirió a su colega más cercano si sabia quien era aquel individuo. El otro respondió alzando y dejando caer los hombros, como quien alega ignorancia. Una vez vencido este primer obstáculo, el hombre, con pasos silenciosos pero ágiles, avanzó en dirección hacía donde se encontraba el cuerpo de la mujer. A medida que se iba aproximando, su rostro paso de ser humanitario y noble, a compungirse y a mostrar una notable expresión de rabia y de ira.
El sargento; que ubicado ahora de espaldas al cuerpo de la mujer, se mantenía  gesticulando y dictando ordenes a los suyos sin parar; sintió el codo de su novato compañero alertándolo sobre la situación. Fue entonces cuando vio a un hombre impecablemente vestido, avanzar sin dificultad en medio de la noche, con destino a donde yacía el cuerpo de la mujer. Cuando el robusto oficial pudo ver mejor su rostro lo reconoció. Que hacía este hombre allí? Quien lo había enviado? Como había entrado sin su autorización? En fracciones de segundos se hizo todas esas preguntas, al mismo tiempo que con un gesto corporal detenía a los demás oficiales, que ya se disponían a desenvainar sus armas.
Aquel hombre, sin decir una palabra se coloco a un lado del cuerpo de la victima. La miro con suma intensidad; respiro profundo y lentamente; y luego se agacho hasta ir acercando su rostro hacia el de su objetivo.

La mujer en el suelo había resuelto dejarse llevar por esa seductora luz que la llamaba. Ya el dolor había desaparecido. Había entrado en un estado de quietud y de paz, algo parecido a la resignación. Sentía que su cuerpo se elevaba, y que perdía unos cuantos gramos de peso. Se armo de valor. Estaba ya lista para el viaje. De pronto sintió en sus fríos labios carnosos el contacto de otros labios y despertó. Como por arte de magia, la luz intensa y de color indefinido se extinguió como quien apaga un interruptor. Escucho un ensordecedor ruido a su alrededor. Entonces abrió los ojos y lo vio. 

-Este beso me ha devuelto la vida- Pensó.









lunes, 6 de febrero de 2012

ROSARIO DE PREGUNTAS

Por qué tengo que fumarme la peste de Camus?
Por qué no hago otra cosa que respirar?

Por qué el Agua del mar casi siempre es azul;
y a veces me cuesta el tener que hablar?

Por qué estoy inapetente de mediocridad?
Por qué sigo arrastrando esta cruz?

Por qué no puedo romperme por la mitad;
y a veces me alejo un poco de la luz?

Por qué las estrellas tienen tanto misterio?
Por qué yo tengo que madurar?

Por qué el Amor sigue siendo el mayor imperio;
y a veces me obligan a tener que actuar?

Por qué bailo un tango con la muerte?
Por qué el tiempo me ha de esperar?

Por qué tu y yo corremos con la misma suerte;
y nada me alegra mas que cantar?

Por qué la Vida es como una gran rueda?
Por qué un corazón puede ser letal?

Por qué nacer o morir es la misma novela;
y las decisiones tienen efecto residual?

Por qué la brisa trae consigo maravilla?
Por qué la Música provee felicidad?

Por qué hay un astro que en la noche siempre brilla;
y es tan corta la distancia de la mentira a la verdad?

Por qué la costumbre me hace indiferente?
Por qué lentamente se me impregna en la piel?

Por qué me desnudo frente a tanta gente;
y cuando escribo dejo jirones de hiel?

Por qué me resisto a caer en la rutina?
Por qué esta vida es tan circular?

Por qué la gratitud es bendición divina;
y por qué no paro de preguntar?




                                    El Aprendiz

viernes, 27 de enero de 2012

SOY DEL NATO VALLE!

                                                      ''Esta música y mis novelas son tejidas con la misma hebra''
                                                                           Gabriel García Márquez


El acordeón es un instrumento musical de viento, formado por un fuelle, un diapasón, y dos cajas armónicas de madera. Cuando se concibió, se buscaba aunar en un solo artefacto la potencia sonora del órgano con la soltura del fraseo del violín. Existen varias teorías sobre el origen de este aparato y todas ellas resultan disimiles. Unos apuntan que fue creado durante la Edad Media; otros sitúan su nacimiento a finales del siglo XVIII;  y por último, se ubica a la ciudad de Berlín alrededor del 1821, como el lugar y la fecha de su más básica invención. Lo cierto es que la variante que conocemos en la actualidad de este instrumento, fue patentada en Alemania por el austriaco Cyrill Damian en el 1829. El acordeón era el amigo inseparable de campesinos y marinos de Europa. En las últimas décadas del siglo XIX, comerciantes alemanes lo introducen en diversos lugares de América, intercambiándolo por tabaco y otros productos de su interés. Uno de esos lugares es Colombia, donde llega por el puerto de la ciudad de Riohacha; ciudad esta conocida por ser la capital del departamento colombiano de La Guajira.


La región Caribe de Colombia, también llamada como ''El Caribe Colombiano'', es una zona continental y marítima; la más septentrional del país. Debe su nombre precisamente al Mar Caribe con el cual limita al norte. En la costa noreste de esta área (que tiene a Barranquilla como su principal centro urbano) esta ubicada la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar. 
El gentilicio de los nacidos en esta urbe (mejor conocida como Valledupar, y que es a su vez, la capital del Departamento de Cesar) es 'valduparense'; sin embargo, cuenta la historia que en época de plena bonanza de la zona bananera de la provincia de Magdalena, se reunían jornaleros llegados de todas partes de Colombia, con el propósito de laborar en la Compañía Frutera de Sevilla como cortadores, labradores y transportadores del banano de exportación. En aquel lugar, los trabajadores dedicaban sus escasos momentos de ocio, a conocerse entre si y crear nuevas amistades. Una de las preguntas más comunes que se hacía allí a quien se acababa de conocer era: ''Y usted de donde es Compa'?''. La respuesta dada entonces procedía según la región donde había nacido el entrevistado: ''Yo soy Bolivarense!...Yo soy Bogotano!...Yo soy Guajiro! etc. Los nacidos en Valledupar tenían una peculiar forma de responder ante quienes indagaban sus procedencias; a tal pregunta respondían: ''Yo soy del nato Valle''.
La descomposición social de esta frase degenero en el termino que da titulo a la expresión cultural propia de Colombia más conocida en el mundo, y razón de ser de este trabajo. El Vallenato.



A grandes rasgos podría decirse, que El Vallenato es la síntesis de cuatro aires o ritmos costeños interpretados inicialmente por campesinos, y que representan las vivencias personales de sus respectivos autores y el sentir de un pueblo como retrato fiel de su mestizaje étnico. Esta música nació en los parajes, sabanas y caminos perdidos del norte de Colombia; y si bien ya puede hablarse de la existencia de este genero antes de la llegada del acordeón a Sudamérica, (cuando se entonaban las melodías de estos cantos con la flauta de caña de millo o carrizo) lo cierto es que no es sino hasta el momento de la  final incorporación de este invento austriaco cuando campesinos de la zona comienzan a manosearlo y a extraerle  notas con muy poco, o en mucho de los casos ningún conocimiento del pentagrama musical que el canto vallenato se propaga y toma la fuerza y el vital auge que aún al día de hoy le conocemos. Uno de estos campesinos era ''Francisco El Hombre''.

Alrededor de la figura de Francisco Antonio Moscote Guerra, se han tejido no pocas historias que le dan un soporte mitológico a esta expresión; y que hacen de él un personaje legendario, que muchos ubican como el precursor de la música vallenata. Se sabe que fue un mensajero que, a lomo de burro recorría la ruta entre los pueblos de las sabanas del Cesar y la Guajira, llevando las noticias y los recados desde el pueblo del que partia, al que llegaba. Armado con su acordeón en el pecho, llegaba hasta las plazas de los pueblos y comenzaba a sonar su instrumento, y a cantar las noticias, despertando el instantáneo interés de la multitud que se arremolinaba en torno a el para escuchar y conocer el hecho de que si las ''razones'' que traía del pueblo vecino, tenían algo que ver con ellos, con algún pariente, o amigo.
Cuenta la leyenda -o quizá el imaginario popular colombiano- que en una de sus andanzas, este famoso peregrino (reconocido por ser un virtuoso en el instrumento que ejecutaba) se batió en un duelo de acordeón ''en la montaña del Treinta con el mismísimo Diablo''. El enfrentamiento era a quien mejor tocara su instrumento, y Francisco salio victorioso cuando ''toco el Credo al revés''. Dicen que esta contienda tuvo lugar bajo una palmera de la montaña, la cual quedo ''chamuscada cuando Satanás se fue vencido y mal geniado''. La historia de este juglar colombiano ha quedado plasmada en no pocas obras y escritos. Gabriel García Marquez en sus ''Cien Años de Soledad'', se refiere a el como: ''un anciano trotamundos de casi 200 años, que pasaba con frecuencia por Macondo, divulgando las canciones compuestas por él mismo, y relatando con detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su itinerario.''

 El Vallenato en sus inicios, tuvo en los remates de parranda un excelente vehículo de difusión, y un gran escenario improvisado que le permitio llegar a la burguesía valduparense, para desde ahí afectar todo el pais.  Fue sin lugar a dudas en los momentos festivos conocidos en Colombia como ''Colitas'' donde este genero tuvo su mayor y mejor exposición inicial. Resulta que en las celebraciones de la aristocracia (bodas, cumpleaños, bautizos, etc.)  mientras los burgueses disfrutaban en los amplios salones, o en los decorados patios, de elegante música como valses, mazurcas, canciones napolitanas, y otros ritmos llegados de Europa, interpretados con guitarras y violines por bandas y grupos en vivo; en la cocina, los sirvientes y trabajadores se divertían haciendo sus labores con una música hecha con un acordeón, un tambor y una especie de güira que raspaban en no pocos casos con tenedores u otros utensilios de cocina. Al final de las celebraciones, (cuando ya se marchaban las bandas y orquestas, y a petición de los comensales que se mantenían en ellas ávidos de jolgorio y bajo los efectos de bebidas alcohólicas) el personal de la cocina era invitado a pasar a los salones y a los patios para interpretar su música; dando a conocer -de este modo- en la clase alta, la realidad sonora y cantada del proletariado.
 La fama de este fenómeno social escalo las propias esferas de la primera magistratura de la nación, cuando Alfonso López Michelsen (Ex-Presidente de Colombia en el período 1974-1978) llego a afirmar en una ocasión que: ''las colitas son el ancestro directo del Vallenato moderno''.


Ya hemos dicho (contrario a lo que muchos creen) que El Vallenato no surgió con la llegada del acordeón a Colombia; instrumento este que piso por vez primera este país sudamericano a finales del siglo XIX, y principios del siglo XX. Si bien nunca hubo allí para aquella época academias, escuelas o conservatorios destinados a mostrar las técnicas para dominar este artefacto; lo cierto es que para esos años ya existía un selecto grupo de acordeonistas o acordeoneros como: José León  Carrillo, Abraham Maestre, Cristóbal Lúquez, Agustín Montero, entre otros. Cabe destacar que algunos de ellos fueron antecesores incluso del campesino guajiro que se transformo en leyenda y se inmortalizó en la historia de esta música. Francisco El Hombre.


El Vallenato va más alla de la propia música. Recoge en su esencia un conjunto de vivencias, costumbres e historias de los campesinos que habitaron esa Costa Atlántica Colombiana; por eso se habla del Folclore Vallenato, pues esto trasciende las fronteras de la mera expresión musical para convertirse en un estilo de vida; o si se quiere en una filosofía capaz de estremecer tanto a los campesinos (que vienen a ser los protagonistas de este genero) como a los citadinos que la asumen. La música vallenata comenzó a darse a conocer fuera de su geografía durante los años de 1920 y 1930, en tiempos de auge y desarrollo de la zona bananera del departamento de Magdalena, al sur de Santa Marta. Para esa época las canciones que los nativos interpretaban, eran con guitarras y maracas, quizá rindiendo homenaje a las grandes agrupaciones antillanas, que gozaban de popularidad en amplios sectores y clases sociales.
En las primeras agrupaciones nacientes, los integrantes en no pocos casos pasaban del trío de músicos. El acordeonero hacía las veces de cantante, y se hacía acompañar de un par de percusionistas. Uno de ellos tocaba La Caja, y el otro La Guacharaca.


La Caja, es digamos, la herencia sonora que el África dejo en Colombia. Consiste en un tambor pequeño con cuerpo de madera, tallado en su interior con un parche, que para aquel entonces era de cuero, básicamente de ''Cuero e' Chivo''. Hoy en día este tambor posee un cuerpo bien moldeado, y se usa un parche sintético o  de plastico. La Guacharaca vendría a ser lo que la analogía del güiro en el merengue quisqueyano. Se trata de un instrumento cóncavo de fricción de 40 centímetros de largo, hecho de una mata (arbusto) que se conoce con el nombre de ''lata de púas''. Durante su proceso de fabricación artesanal, se le tallan varias ranuras, que al ser frotadas con un trinche especial de metal produce su sonido característico. En la actualidad ha sido remplazado por los de metal, en pos de una mejor sonoridad; sin embargo, en el Festival de Vallenato (del cual ampliaremos más adelante) se exige el de madera.
La Guacharaca es considerado el instrumento autóctono del Vallenato, y es un tributo al legado indígena de esta zona. Debe su nombre a un ave que en la costa atlántica canta en las serranías, y que es ''ave de buen aguero'' para los campesinos. El canto de esta ave se asemeja al sonido producido por este instrumento.
Así; ''El Acordeón Diatónico, La Caja y La Guacharaca'' representan la trilogía instrumental con que se puede ejecutar el Vallenato en su forma más básica y pura.


Ahora bien; la música vallenata no se define solo por su composición instrumental, sino por la ejecución misma de estos instrumentos, y los patrones melódicos que de estos puedan desprenderse; es decir, por la cantidad y calidad de ritmos que estos sean capaz de generar. Ya vimos que El Vallenato resume una serie de   estructuras armónicas propias de la costa y de la zona del Caribe Colombiano, lo que resulta imposible reducir toda esta cultura en un solo ritmo definido. Es por esto que dentro del mismo Vallenato se distinguen cuatro (4) aires, o ritmos. Son estos: El Son, El Paseo, El Merengue, y La Puya.


El Son Vallenato tiene un compás de 2 por 4. Es esencialmente un cantar de ancestro mulato, con fuertes ligaduras a la raíz africana, aunque lo indígena no deja de estar presente. Tiene en su interpretación una característica primordial y es el permanente uso del bajo en el acordeón, tanto que en no pocas veces se distingue este más incluso que la propia melodía emitida por los acordeoneros en el teclado.  El Son Vallenato es una suerte de crónica en la que el cantor va plasmando sucesos dramáticos que de una forma u otra fueron delineando su personalidad y marcando su existencia. Se atribuye al maestro Francisco ''Pacho'' Rada la creación de este aire.
El Paseo Vallenato tiene en su concepción una interesante paradoja. Si bien su razón de ser tiene el propósito de narrar la historia de un pueblo, y perpetuar sus valores como nación a través del canto; lo cierto es que la palabra utilizada para designar este ritmo, es la más reciente de los demás aires del folklore. Según los interpretes este es el más fácil de tocar, y tiene un compás de cuatro tiempos. Tiene por demás un origen peculiar, debido a que con la llegada del acordeón, cuando se definieron los compases y se perfeccionaron las melodías, se fueron distinguiendo y definiendo los primeros patrones (Son, Merengue y Puya), sin embargo hubo que inferir que entre estos tres, había oculto y algo confuso un cuarto aire, que al liberarlo sería  una especie de espíritu de sus predecesores. Sobre El Paseo, habría que apuntar que es un ritmo descendiente del vals, y es el más comercial de los cuatro aires del Vallenato.


En la música en general, el compás de 6 por 8 tiene una peculiaridad, y es que al ser compuesto o ternario, se divide en dos partes y tiene dos acentos. Ese es el compás del Merengue Vallenato; aire este, que precisamente por esa característica es el más complejo y a la vez el más original de todos. El Merengue Vallenato (que no guarda ninguna similitud con el ritmo homónimo de Dominicana) es de procedencia africana, y permite al intérprete hacer gala de sus habilidades y técnicas, asi como de lucirse en una verdadera incontinencia de cadencia y armonía. En no pocas ocasiones su temática tiene connotaciones sensuales y eróticas. 
En Valledupar y zonas aledañas, el aire más antiguo era La Puya Indígena. El cual en sus inicios era instrumental, es decir que no llevaba canto. Su sonido consistía en la imitación hecha por el carricero (flautista) de el trinar de algunos pájaros. Este ritmo se bailaba en hileras, llevando cada persona las manos a la altura del pecho y con sus dedos apuntando a quien danzaba adelante, simulando ''puyarlo'' repetidamente. De ahí la razón de ser de su nombre.
Al igual que el Merengue tiene compás de 6 por 8, y tienen ambos los mismos patrones rítmicos y armónicos; la diferencia entre uno y otro radica más bien en la concepción melódica y en la interpretación; ya que El Merengue es extremadamente rítmico, y se caracteriza por los coros, con los que se responde a las estrofas de un cantador. Este aire instrumental, cuando se fusiono con La Puya Negroide que es un género cantado, dio como resultado lo que conocemos como La Puya Vallenata como la sabemos en la actualidad. Existe también un ''baile cantao'', que bien podría considerarse el quinto aire del Vallenato, pero que por otras razones de índole cultural (y hasta musical si se quiere) ha ido lentamente cayendo en extinción hasta distanciarse en su estudio y consideración de los principales ritmos de esta música. Este ''baile cantao'' al que  nos referimos, no es otro que La Tambora.


La Tambora es una idiosincrasia del hombre de la rivera del Río Grande de la Magdalena, que vive en la sub región denominada ''Depresión Momposina'', y que comprende municipios tales como Tamalameque, Chimichagua, Chiriguaná, entre otros, en el Departamento del Cesar. Es el ritmo de mayor pureza y contenido. Es un canto responsorial, que tiene textos politemáticos cuyos versos expresan ideas y circunstancias, que a pesar de ser disimiles entre sí, se cuidan de mantener una que permanece constante.  En general, estas líricas tienen un carácter satírico, y como ya habíamos anotado es un genero cantado; si bien todavía existen tamboras estrictamente instrumentales.
Podría decirse que en el ritmo de La Tambora, se refleja más que en ningún otro de la región, la conformación triétnica (blanco, indio y negro) y el mestizaje que afecto tanto a Colombia, como a otros paises de Sudamérica. Se toca con un juego de tambores (denominados El Currulao,  El Guache y La Tambora) fabricados por artesanos de la depresión momposina. En su forma tradicional consta a su vez de cuatro aires que son: La Tambora Tambora, La Guacherna, El Chandé, y El Berroche. Como ejemplo del primero tenemos ''La Candela Viva'' de Alejandro Durán; como muestra del segundo esta ''La Zaragozana''; y de los dos últimos ''Vamos a bailar chandé'' y ''El Negro'', respectivamente. 


El Folclore Vallenato -ya lo hemos dicho- es toda una cultura que se nutre de múltiples expresiones y formas que van más allá de la propia música. En su concepción social por ejemplo, se vale de la ''competencia amistosa'', como medio para hacerla llamativa y entretenida. Con alta dosis de picardia, y sentido del humor, estas competencias sin duda alguna, le otorgan más color y sabor a esta cultura. Como ejemplo de estas dinámicas dentro de esta expresión, tenemos el fenómeno de las piquerias.
La Piqueria es un enfrentamiento verbal a través del canto realizado entre dos o más personas. Una disputa en la que el ''arma'' de los participantes, no es otra que su inteligencia, y su natural habilidad para improvisar cuartetos o décimas, que saluden las supuestas o reales virtudes de quien las interprete, y de paso atacar hasta el punto de ridiculizar al adversario.
Anteriormente las piquerias eran duelos entre acordeoneros, donde el publico calificaba con aplausos a quien alcanzara una mejor ejecución en su instrumento, y declaraba como vencedor de la contienda al músico que valiéndose de versos hirientes, burlones y hasta sarcásticos se mofara de los defectos fisicos o morales de su contrincante.


 ''Acordáte Moralito de aquel día,
   que estuviste en Urumita
    y no quisiste hacer parranda.
   Te fuiste de mañanita!
   Sería de la misma rabia!.
   En mis notas soy extenso! 
   A mi nadie me corrije!
   para tocar con Lorenzo
  mañana sábado día e' la virgen!.
  Me lleva el o me lo llevo yo

  pa' que se acabe la vaina
  Ay! Morales a mi no me lleva,
  porque no me da la gana!
  Moralito a mi no me lleva, 
  porque no me da la gana!...''


Estos versos de ''La Gota Fría'' de Emiliano Zuleta Baquero, representan la tradición de la piqueria más reconocida y comentada en y fuera de las fronteras colombianas. El contrincante (Moralito) a quien se alude aquí, es al famoso acordeonero y compositor Lorenzo Morales; y ambos son figuras representativas de una corriente del genero como veremos más adelante. Analizando con detalle estas lineas, vemos entonces que se trata de un desafio musico-vocal; y es tanta la pasión que esta costumbre alcanza entre los músicos vallenatos, que hasta se originan incluso ''a distancia'', donde se envía un mensaje escrito o que llega de boca en boca, quedando establecida la fecha, lugar y hora de la contienda; generando así harto interés en el publico que sigue estos enfrentamientos. Estas rivalidades producen una controversia que sobrepasa los limites de la propia música pasando a un plano personal. Si seguimos analizando este clásico compuesto en 1938, vemos una prueba de ello; aquí ''el viejo Mile'' (como se le conoce en Colombia a Emiliano Zuleta) le continua ripostando a su adversario:




''Que cultura, que cultura va a tener
un indio yumeca como Lorenzo Morales?
Que cultura va a tener, 
si nació en los Cardonales?
Morales mienta a mi mama,
solamente pa' ofender;
Para que el también se ofenda,
ahora le miento la de él.
Moralito, Moralito se creía,
que quizás, que quizás me iba a ganar.
Y cuando me oyó tocar,
le cayó la gota fría.
Ay, al cabo e' la compartía,
el tiro le salio mal...''




Si bien en ''Rumores'' Lorenzo Morales logro defender su honor de este ataque que le hiciera Zuleta Baquero, lo cierto es que jamas alcanzo el nivel de arraigo y popularidad de esta ''Gota Fría''; canción que fuera interpretada y grabada a mediados de los años 40 por Guillermo Buitrago bajo el título de ''Que Criterio'', y que -como veremos más adelante- en los años 90 fue vuelta a grabar con patrones de sonidos modernos e incluida en una producción que se volvió internacional por un cantante que la inmortalizó e hizo de esta su mayor éxito.
Esta tradición de rivalidad es tan antigua como la expresión misma. Recordemos el insólito enfrentamiento en que la mitología popular colombiana aseguraba que tuvo Francisco el Hombre con Lucifer, frente a quien iba perdiendo, y a quien solo pudo vencer cuando interpretó ''el Credo al revés''. Además de la de Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales, la historia del Folklore recoge otras legendarias e históricas piquerias como las de:
Rugero Suárez y Enrique Díaz, Victor Silva y Octavio Mendoza, y Francisco Moscote Guerra (el mismo Francisco el Hombre) con Abraham Maestre. Existen otras más recientes, y gracias a la tecnología moderna más vistas y difundidas como la de Diomedes Días e Ivan Zuleta.


Hablemos ahora de los exponentes de este genero, y de sus obras trascendentales dentro de esta música. Ya arriba citamos los nombres de algunos acordeoneros y trovadores que se hicieron notar con su talento en la ejecución de su instrumento; hagamos mención ahora de la figura del cantador Vallenato tradicional.
En completa sintonia con el pueblo, las características de un cantador de Vallenato tradicional la completan el hecho de que debe de ser un hombre sencillo, llano, espontáneo y digno del Folklore. Debe tener dominio del refranero popular, brindar al publico chistes regionales; debe dejar en sus interpretaciones todo el sentimiento que transmitan las letras de la canción, y por ultimo y más importante, debe de ser consciente de su rol de embajador de la identidad cultural colombiana.
Recordemos que en los inicios de esta música, el acordeonero hacía las veces de cantante, dando paso luego dentro del organigrama vallenato a la membresía del cantador. Entre los primeros cantores vallenatos figuran: Luis Pitre, Fortunato Peñaranda, Chico Bolaños, Eusebio Zequeira, Francisco Rada, Fortunato Fernández, Chico Sarmiento, Fulgencio Martinez, Ramon Zuleta, El negro Ayala, Juan Muñoz, Carlos Araque y Juancito López. Llegados a este punto, es propicio hacer notar el escenario por excelencia de esta expresión. El Festival de la Leyenda Vallenata.
El Festival de la Leyenda Vallenata es la gran fiesta de la cultura popular, que se celebra en Valledupar, a finales del mes de Abril (específicamente del 26 al 30) o en su defecto por otra fecha fijada de antemano por sus organizadores. Este evento se define como un certamen que trabaja en favor de la difusión de la tradición folclórica y popular conocida como Música Vallenata en sus cuatro aires: Paseo, Merengue, Puya y Son.
Fue creado en 1968 por Alfonso López Michelsen, Consuelo Araújo Noguera y Rafael Escalona Martínez; resultando electo (en esa edición inaugural)  Alejandro Durán como ''Primer Rey Vallenato''.


 Alejo Durán ''El Rey Negro del Acordeón'', nació un 9 de Febrero de 1919 en la tropical tierra del Departamento del Cesar. La vena artística y musical la heredo sin duda de sus parientes más íntimos. Su padre Náfer Donato Durán fue acordeonero, su madre Juana Francisca Díaz era cantante de Tamboras, y su abuelo Juan Bautista Durán se destaco como un gaitero de mucho renombre. Aprendió a sacarle notas y melodías al acordeón gracias a las instrucciones de los maestros Octavio Mendoza ''El Negro Mendo'', y 
Víctor Julio Silva. 
En 1943 creó y dio a conocer su primera obra ''Las Cosas'', con la cual comenzó a consolidarse su popularidad, la misma que junto a su gran talento lo llevo el día 30 de Abril de 1968 a consagrarse como el ganador del festival que mencionamos arriba, y a su histórica elección de ''Primer Rey'' de esta música. En su obra creativa, siempre se pudo notar un gran sentimiento de admiración hacía la figura femenina. Ejemplo de ello lo representan composiciones suyas como ''Entusiasmo a las Mujeres'' (1949), e interpretaciones de otros compositores que grabó con éxito, como el Paseo ''Alicia Adorada'' de Juancho Polo.




''Como Dios en la Tierra no tiene amigos,
como no tiene amigo' anda en el Aire!
Tanto le pido y le pido ay ombe!
Siempre me manda a mi male!
Pobre mi Alicia 'licia dorada.
yo te recuerdo en todas mis parrandas.


Alla en Flores de María
Donde to' el mundo me quiere
Yo reparo a las mujere' ay ombe!
y no veo a'licia la mia!
Donde to' el mundo me quiere
Alicia murió solita...
Donde quiera que uno muera ay ombe!
To'as las tierras son benditas...''




''El Negro Alejo'' quien cultivo todos los ritmos vallenatos, La Puya (''Mi Pedazo de Acordeón''), El Paseo (''La Cachucha Bacana''), El Son (''Fidelina''), El Merengue (''Maruja''), y La Tambora (''La Candela Viva'') murió el 15 de noviembre de 1989 en la ciudad de Montería, capital del departamento de Córdoba, pero su figura y su imagen quedaron inmortalizadas por siempre en la historia del acervo cultural de toda Colombia. 
Dentro de este Folklore pueden distinguirse también ciertas modalidades o corrientes, y estas a su vez poseen sus creadores o propulsores. Veamos: El Vallenato Costumbrista por ejemplo, descansa sobre los hombros de dos grandes juglares de esta música que ya mencionamos en párrafos anteriores. Emiliano Zuleta Baquero (padre de los hermanos Zuleta, -Poncho y Emilianito) y Lorenzo Morales.
El Vallenato descriptivo contó con creadores como Rafael Escalona y Leandro Díaz. El primero (además de compositor) fue un notable pintor y novelista colombiano; autor de los clásicos ''Jaime Molina'' y ''La Casa en el Aire'', y el segundo, Don Leandro Díaz; a pesar de ser 'No Vidente' de nacimiento, le ha escrito a la Naturaleza y al Amor con profunda pasión y sentimiento. Una buena muestra de su vital obra, lo es su composición ''Matilde Lina''.




Un mediodía que estuve pensando
en la mujer que me hacía soñar.
Las aguas claras del Río Tocaimo
me dieron fuerzas para cantar.
Llegó de pronto a mi pensamiento
esa bella melodía,
y como nada tenía, 
la aproveche en el momento.


Este paseo es de Leandro Díaz, 
pero parece de Emilianito.
Tiene los versos muy chiquiticos,
y bajitícos de melodía.
Tiene una nota muy recogida 
que no parece hecho mío;
era que estaba en el río,
pensando en Matilde Lina...''




Más tarde surge el Vallenato Romántico; estilo que impuso primero Tobías Enrique Pumarejo, y que luego le siguiera los pasos Gustavo Gutierrez Cabello, quien logro popularizarlo, y a quien se conoce en la actualidad como su precursor. 
Otro gran exponente de este estilo de Vallenato sentimental, lo es el buen letrista ido a destiempo Freddy Molina. En ''Amor Sensible'' puede notarse sin más la hermosa sencillez de su pluma:




''Tanto te quiero que pienso
sin saber lo que he pensado.
Nos acariciamos y luego 
solo sé que yo te amo!


Es un Amor que nació profundo
limpio como se ve la Nevada.
De misterio esta lleno el Mundo;
no sé que sentirá tu alma.


Será sensible como el silencio
que domina la montaña...''


La Mujer es una eterna fuente de inspiración en los compositores vallenatos. Del mismo modo, el Amor por su región, es otro de los factores que siempre tienen en mente estos escribidores al momento de la composición. Con no poca frecuencia recurren al río, a la sierra, a la montaña; y hasta al desierto, para allí en medio de todas esas bellezas naturales, encontrar el escenario perfecto que sus musas les dictan. Y aquí el autor de este ''Amor Sensible'' (hombre que encontró la muerte súbita a la pronta edad de 27 años) continúa diciendo:




''Freddy Molina te quiere!
Eres mi duda esperanza!
Cuando el Guatapurí se crece
al sentir mi pasión se calma.
Es un río que nace en la Nevada
que en todo el Cesar fuerte se siente.
Pero mi gran pasión le iguala
el ímpetu de su torrente.


Si no me miras el propio cielo
siente pena y se entristece!


En Valle de Upar yo canto
versos de mi inspiración.
Si algún día sufro un desengaño,
me voy lejos de esta región...''




Dentro de la onda tradicional de esta expresión folclórica colombiana están: Andrés Landero (virtuoso acordeonero sobre quien el Profesor de Filosofía sanjacintero Numas Armando Gil expreso: ''El más parecido a Francisco El Hombre''; gran músico que tocaba lo mismo Porros, que Cumbias; Chandés que Pajaritos en su intrumento), Alejandro Durán, el gran ''Rey Alejo'', compositor del clásico ''Altos del Rosario'', Calixto Ochoa autor de ''El Africano'', Juan Polo Valencia, Ovidio Granado, mejor conocido como el ''viejo Villo", el Chiche Guerra, Naffer Durán, Julio De la Ossa, y Lisandro Meza, entre otros.


Y así llegamos al Vallenato Moderno; corriente esta que tiene varios exponentes. Se dice que los precursores de esta modalidad fueron Nicolás Bolaños y Armando Zabaleta; sin embargo se reconoce en Alfredo Gutierrez Vital, el gran vanguardista e innovador de este genero.
Nacido el 17 de Abril de 1943 en Sabanas de Beltrán en el Departamento de Sucre; Gutierrez Vital es un gran acordeonero que vocaliza canciones (tanto suyas como de otros compositores) con mucha cadencia y sabor. Ha sido Rey Vallenato en tres ocasiones (1974, 1978 y 1986) y tuvo la acertada osadía de introducir instrumentos en la música vallenata para hacerla más bailable y por ende más comercial. Entre sus composiciones se encuentran la alegre ''Festival en Guarare'', ''Ay Elena'', ''Capullito de Rosa'', entre otras. 


El 7 de Agosto de 1961 nació en la ciudad de Santa Marta, capital del departamento de Magdalena, Carlos Alberto Vives Restrepo, quien con el correr del tiempo se convertiría en una figura de primera línea en cuanto a la ''internacionalización'' del Vallenato se refiere. Inicialmente orientado al genero Rock, este cantante y actor recibió en 1991 una oferta para representar en una telenovela al compositor Rafael Escalona. Este hecho, quizá tuvo mucho que ver con su decisión de reorientar su carrera musical  hacia el Vallenato; aunque manteniendo interesantes fusiones con el Rock y el Pop.
Funda entonces una banda llamada ''La Provincia'', y presento en el 1993 el álbum ''Clásicos de La Provincia'', producción esta, donde con un sonido moderno y novedoso presenta viejos y conocidos temas del pentagrama musical del caribe colombiano, logrando proyectar los ritmos del Folklore Vallenato a escala continental, y hasta mundial.  Así, en esta producción, el tema ''La Gota Fría'' de Emiliano Zuleta recorre prácticamente todo el continente, y llega hasta Europa, donde cantantes de renombre como Julio Iglesias deciden grabarla e incluirla en sus repertorios. Carlos Vives, hay que decirlo, es pues el gancho definitivo de que se vale esta música para pasearse por varios escenarios del planeta, y para convertirse (en esa decada de los noventa) en un género de gran rentabilidad comercial.


La puerta que abriera Carlos Vives y su música, fue lo suficientemente ancha para que entraran también Los Embajadores Vallenatos, quienes ya desde el sugestivo nombre, tenían muy claro lo que buscaban. Estos lograron imponer su ''Santo Cachón'' en todo el continente logrando buenas cifras de venta, y consolidando aún más este ritmo. Dentro de esta corriente modernista, se destacan también: Diomedes Díaz, gran cantautor e interprete de exitos como ''Amarte más no pude'', ''Tú eres la Reina'' y muchos otros, Jorge Oñate, ''El Jilguero  de América'',  Ivan Villazón, Silvestre Dangónd, ''La Colegiala'', Peter Manjarrés, Integrante de 'La Nueva Ola del Vallenato', e interprete de ''Es mejor no querer tanto'', Pepito Gutiérrez, Ricardo Maestre, 'El Rey del Son' quien popularizó ''Pena y Dolor'', Ernesto Mendoza, interprete de ''La Tengo'', Los Betos (Alberto Zabaleta y Alberto Villa), y Binomio de Oro, grupo fundado en 1976 por Israel Romero y Rafael Orozco, que en su álbum debut lograron colocar tres exitos: ''La Gustadera'', ''Momentos de Amor'' y ''La Creciente''.
Actualmente Los Diablitos, Los Gigantes, Los Inquietos, y Los Hijos de Diomedes (Diomedes Dionisio y Rafael Santos son algunos de los representantes en los que se cifran no pocas esperanzas para que garanticen la expansión de esta música a nivel intenacional.


Cuando resaltamos el nacimiento de El Festival de la Leyenda Vallenata; surgió entre los creadores y fundadores de este evento, el nombre de una mujer que sin dudas hizo mucho por impulsar la cultura no solo de la música vallenata, sino de otras expresiones culturales de la costa caribe colombiana. Nos referimos a Consuelo Araújo Noguera.
Conocida con el  seudónimo de ''La Cacica'' (1 de Agosto de 1940 en Valledupar,Cesar - fallecida el 29 de Septiembre de 2001 en La Mina, Cesar) Consuelo Araújo fue una escritora y gestora cultural, que mantuvo durante 22 años su reconocida columna titulada ''La Carta Vallenata'', un espacio de opinión pública en el reconocido rotativo colombiano ''El Espectador''.
Las circunstancias en que se da la muerte de esta gran activista de la cultura así como sus posiciones políticas, escapan al sentido y la razón de ser de este libro. Solo nos ocupa, su legado como propulsora y fiel defensora del Folklore Vallenato, y entendimos que ella, por ese aporte social, tiene un lugar más que asegurado entre las páginas de esta obra.


Solo nos resta hacer breve mención de unos cuantos nombres que consideramos vitales para la culminación de este trabajo. Uno de ellos es el gran acordeonero, y compositor Egidio Cuadrado.
A Egidio se le considera el más fiel intérprete de la música del maestro Escalona; y precisamente esta condición lo ubico al lado de Carlos Vives en los inicios de este último en esta música vallenata, logrando alcanzar esos rotundos éxitos internacionales. 
Electo ''Rey Vallenato'' en la edición numero 18 del famoso festival en 1985, Cuadrado es un gran músico con estilo propio, y que domina a la perfección los cuatro aires o ritmos del Folklore. Ya son consideradas como clásicos sus interpretaciones del Son ''Amparito'', del Paseo ''Rosa María'', y de la Puya ''Puya Puya'', siendo esta última una pieza de su autoría.
Los otros dos nombres que queremos resaltar dentro de estos parrafos son: Abel Antonio Villa, y Luis Enrique Martinez. Al primero se le adjudica ser el responsable de llevar por vez primera un acordeón a la grabación de música comercial vallenata, por eso se le reconoció con el distintivo nombre de ''Padre del Acordeón''.
El segundo sacó al Vallenato de su ejecución monorítmica, y la lleno de notas alegres, brillantes y armónicas, creando la innovación que dividió en dos la evolución de esta música: por un lado digitación de agilidad pasmosa en el teclado, y por el otro ejecución musical engalanada; aportes estos que le ganaron a Don Luis Enrique Martinez el seudónimo de ''El Pollo Vallenato''.


Asi las cosas, esta expresión musical que antes solía llamarse como: ''Paseos Provincianos'' o ''Sones Magdalenenses'', fue abriendo surcos hasta convertirse en toda una manifestación cultural de Colombia y de Latinoamérica. Lo amantes de este Folklore -nacido en el ámbito rural y campesino del valle de los ríos Cesar y Ranchería- saben muy bien que como todo genero debe evolucionar, sin embargo, su  principal reto consiste en expandir su alcance sin perder su raíz eminentemente bucólica y campestre. 
Esta expresión ha recibido muchos elogios y homenajes, siendo quizá el más humilde de ellos el de el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, cuando refiriéndose a su novela (que esta considerada una Obra  Maestra de la Literatura Hispanoamericana y Universal) ''Cien Años de Soledad '' exclamo al describirla: 


''Es un Vallenato de 350 páginas! ''






                                                          El Aprendiz